UN VIAJE POR EL GRAN ESTE, bajo el signo de la perfección

17/07/2016 · Editeur · Últimas noticias

El sábado 9 de julio, muy, muy temprano, para poder contemplar la salida del sol, los Garrigues parten hacia el este, no sin antes hacer una parada soleada y llena de historia en los HOSPICIOS DE BEAUNE.

El grupo llega a su destino final esa misma noche en ESTRASBURGO, al CIARUS, una mezcla moderna y agradable de hotel y albergue juvenil, en pleno centro de la ciudad.

Alsacia es una región luminosa, rica en arquitectura e historia, salpicada de una vegetación con mil y un matices, habitada por gente acogedora, apasionada y fascinante.

El domingo, en SOUFFLENHEIM, un alfarero —¡que además es un jinete consumado!— nos hará una demostración de la artesanía en toda su perfección, combinando gestos y palabras en una impresionante puesta en escena en su taller.

Encantados por tanto trabajo y exigencia, los coristas podrán lanzarse, justo después, al concierto previsto en NIEDERBRONN-LE-BAINS. Recibida por el coro masculino local, la coral podrá ocupar el lugar que le corresponde en la iglesia local para ofrecer un concierto (¡casi!) perfecto.

Al día siguiente, Estrasburgo desvelará sus secretos y curiosidades gracias a los guías locales, simpáticos y competentes, animados por un fuerte apego a su ciudad. La catedral, que alberga el famoso reloj astronómico, deja al grupo impresionado por tanta grandeza y majestuosidad. El centro de la ciudad acoge con encanto a todo este mundo: las tiendas son tentadoras, el decorado está lleno de flores y las fachadas son magníficas.

El tiempo, hasta entonces muy caluroso, traerá un frescor muy bienvenido, acompañado de una serie de chubascos tormentosos… Habrá que improvisar y comprar chubasqueros o paraguas… Afortunadamente, el paseo en barco, al final del día, se realiza a cubierto y sin lluvia, lo que permite descubrir desde otro ángulo los imponentes edificios de la ciudad, como el Parlamento Europeo o el encantador barrio de la Petite France.

Todo es perfecto, os lo repito…

Así pues, el martes, Les Garrigues conocerán a Santa Odilia, que vela por toda la región desde lo alto de su peñón. Una visita primero seria y recatada, seguida de un paseo a modo de excursión por un bosque precioso, salpicado de arándanos para los golosos y de bonitas vistas panorámicas para los fotógrafos. Tras un pícnic en este monte sagrado, es imprescindible una cata de los vinos de la región, y EGUISHEIM acoge al grupo, por la tarde, para un descanso muy bienvenido.

Los viticultores, llenos de pasión, nos demostrarán la perfección de sus cosechas y de su saber hacer. A continuación, será el señor alcalde, igual de comprometido y apasionante, quien nos guiará en la visita a este pueblo elegido «el favorito de los franceses» hace dos años. ¡Incluso algunas familias de cigüeñas nos saludan desde lo alto de los tejados!

Esta jornada culminará con la degustación del chucrut local…

Y como todo lo bueno tiene su fin, habrá que emprender el camino de vuelta, con una primera parada en LA SALINE ROYALE de ARC ET SENANS, que acoge al grupo bajo un aguacero… Pero, sin duda, aún bajo la benevolente protección de Santa Odilia, el grupo será recibido a resguardo, guiado y alimentado con una historia muy rica por unos guías apasionantes. Incluso el picnic podrá disfrutar de un rayo de sol, bajo la pérgola del gran jardín.

Segunda parada de este regreso: un poco de historia medieval en PEROUGES, en este escenario atemporal, donde el grupo pudo estirar las piernas e incluso cantar un poco, antes de emprender el camino de vuelta hacia el sur y Les Cigales. Como es habitual, la última comida conjunta se disfrutará con una copa de amistad, para agradecer a Annie y a su marido por haber preparado esta combinación perfecta de descubrimientos, y también para celebrar nuestros 25 años de amistad con el señor «Conductor Favorito de las Garrigues», ¡Thierry Férard!

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